|
|
Por décadas, el manejo conservador
de la escoliosis se ha enfocado alrededor de los Rayos - X.
Los clínicos están capacitados para ver una
toma fija de la columna de cada paciente y evaluar la localización
y grado de cada curva desviada. Sin embargo, mientras la industria
se ha enfocado sobre los Rayos - X y lo saludable de la información
que contiene, ellos pueden haber pasado por alto algo de sus
limitaciones y sobre estimado su relativo valor.
La era moderna del manejo conservador de la escoliosis se
inició con el desarrollo del Aparato Boston, en el
Hospital para Niños Boston, en el inicio de los 70´s.
En el momento de su desarrollo, los aparatos fueron fajas
plásticas moldeadas sobre moldes individuales de los
pacientes. Uno de los desarrolladores del nuevo sistema, William
Miller, CPO, razonó que cuando usted adquiere zapatos
nuevos, se obtiene una razonable adaptación sin necesidad
de moldes individuales. Antes, sus pies son medidos y usted
es adaptado con un módulo existente.
Este fue el inicio del uso de modelos simétricamente
estandarizados que podían ser modificados para adaptarse
en la mayoría de los pacientes. Ante la ausencia de
un molde individual, algunos pasos fueron necesarios para
asegurar que los módulos fueran adecuadamente modificados
para satisfacer las necesidades de cada paciente. La evaluación
de los Rayos - X del paciente se convirtió en un importante
componente de tal personalización. Los clínicos
pudieron visualizar la localización de vértebras
individuales y utilizar la información para determinar
donde se podrían aplicar fuerzas correctoras. Cojines
personalizados podían entonces ser aplicados en el
interior del módulo genérico, aplicando las
presiones deseadas a la columna. Esta placa de Rayos - X,
basada en esta "reproducción fotográfica",
se convirtió en parte integral de la corrección
moderna de la escoliosis.
Los signos radiológicos obtenidos de los Rayos - X
del paciente son ciertamente invaluables. La medida y severidad
de cada curva, la cantidad de rotación de la columna,
y el grado en el cual la cabeza y la pelvis están alineadas,
puede ser observado. Además, aspectos de cada placa
de Rayos - X ayudan a los médicos tratantes a determinar
la madurez esquelética de cada paciente, influenciando
cuanto tiempo necesita ser utilizado el aparato.
En realidad, mucha información puede ser derivada de
los Rayos - X, que una instalación competente de fabricación
central puede elaborar un razonable aparato con seleccionadas
medidas antropométricas y apropiadas radiografías,
aun sin ver realmente al paciente.
Desafortunadamente, esto ha creado la peligrosa percepción,
que mediante el suministro de medidas exactas y una copia
de una placa de Rayos - X, un ortesista está proporcionando
atención clínica. Tal posición es ciertamente
un flaco servicio a los pacientes quienes están siendo
tratados.
Tan valiosos como son los Rayos - X, ellos solo representan
el alineamiento del paciente en un determinado instante en
el tiempo. Mientras ciertos elementos indudablemente permanecen
constantes, otros están propensos a cambiar. Por ejemplo,
un técnico radiólogo bien intencionado, quien
está viendo a un paciente con escoliosis con una descompensación
extrema a un lado, probablemente animará al paciente
para "pararse erecto" o "enderezarse"
para obtener la mejor imagen para el médico que refirió
al paciente. Puede el paciente complacer la petición
y "enderezarse" activamente, y así los Rayos
- X difícilmente representarán el balance diario
del paciente o las fuerzas que están actuando para
deformar adicionalmente a la columna. Y lo que es más,
una ortesis construida con estos errores no podrá proveer
una corrección adecuada.
En la búsqueda de aprovechar ventaja de cualquier tecnología
que pueda mejorar las eficiencias con las cuales los pacientes
pueden ser tratados, los clínicos no deben perder de
vista su papel dentro del proceso. Su obligación es
tratar al paciente, no los Rayos - X. Para hacerlo se requiere
de una cuidadosa evaluación de diversos signos clínicos,
previo a cualquier examen de una placa de Rayos - X, y asimilar
los descubrimientos dentro de los planes de tratamiento.
Uno de los primeros signos clínicos que observar, es
el balance del paciente. Simplemente establezca, ¿donde
está la cabeza del paciente en relación a su
pelvis? ¿Está desviada a un lado o a otro? ¿Está
relativamente anterior o posterior? Tales descubrimientos
frecuentemente pueden ser corroborados mediante descubrimientos
con Rayos - X, pero la evaluación clínica, con
el paciente parado delante del practicante, es la evaluación
más confiable.
La relativa simetría del paciente también debe
ser observada. ¿Está la pelvis nivelada, o existe
una discrepancia en el largo de las piernas? Cuando el paciente
asume una típica posición de pie, ¿existe
cualquier oblicuidad de la pelvis? ¿Existe una pronunciada
joroba costal o en escápula que indique rotación?
¿Están los hombros nivelados, o está
uno más elevado que otro? Una vez más, una exacta
evaluación en tiempo real es más confiable que
la instantánea ofrecida mediante los Rayos - X.
¿Cuan flexible es el paciente? Sin una placa de Rayos
- X de la columna doblada lateralmente, no existe respuesta
radiológica a esta pregunta. Cuando está disponible
tal placa de Rayos - X, nos proporciona una respuesta sin
especificar la pregunta, ¿es la flexibilidad mostrada
activa o pasiva? Sin embargo, la manipulación clínica
puede informar al clínico de la flexibilidad pasiva
o activa del paciente, tanto en plano frontal como sagital.
Tal información es vital en medir la efectividad de
su tratamiento.
No es hasta que tales evaluaciones clínicas sean realizadas
y sus resultados considerados, que un plan de tratamiento
verdaderamente en conjunto puede ser desarrollado.
Una vez que el plan ha sido desarrollado e iniciado con la
adaptación de una ortesis, el papel del clínico
continúa. Muchos elementos de una intervención
exitosa pueden ser evaluados razonablemente, previamente a
la evaluación en Rayos - X del aparato. Tanto simetría
y balance pueden ser observados dentro del cuarto de adaptación.
Manipulación clínica puede proporcionar una
indicación hasta que grado la ortesis ha proporcionado
la máxima corrección para un paciente determinado.
Mientras estos diversos elementos pueden y deben ser radiológicamente
confirmados, ellos pueden ser monitoreados muy bien, antes
de que la placa de Rayos - X sea tomada.
Óptimamente la atención del paciente requiere
el uso de cualquier herramienta clínica disponible.
Mientras los avances tecnológicos y fabricación
central son tanto eficientes como benéficos, la importancia
de una observación especializada, evaluación
clínica y consideración individual nunca debe
ser pasada por alto.
Traducción al Español.
Alberto E. Castillo Moreno O. P.
Ciudad de México.
|