¿Tratando Rayos - X o Pacientes? Reestableciendo el Balance.
Por: José Miguel Gómez, MD, CO
Phill Stevens, CPO

Por décadas, el manejo conservador de la escoliosis se ha enfocado alrededor de los Rayos - X. Los clínicos están capacitados para ver una toma fija de la columna de cada paciente y evaluar la localización y grado de cada curva desviada. Sin embargo, mientras la industria se ha enfocado sobre los Rayos - X y lo saludable de la información que contiene, ellos pueden haber pasado por alto algo de sus limitaciones y sobre estimado su relativo valor.

La era moderna del manejo conservador de la escoliosis se inició con el desarrollo del Aparato Boston, en el Hospital para Niños Boston, en el inicio de los 70´s. En el momento de su desarrollo, los aparatos fueron fajas plásticas moldeadas sobre moldes individuales de los pacientes. Uno de los desarrolladores del nuevo sistema, William Miller, CPO, razonó que cuando usted adquiere zapatos nuevos, se obtiene una razonable adaptación sin necesidad de moldes individuales. Antes, sus pies son medidos y usted es adaptado con un módulo existente.

Este fue el inicio del uso de modelos simétricamente estandarizados que podían ser modificados para adaptarse en la mayoría de los pacientes. Ante la ausencia de un molde individual, algunos pasos fueron necesarios para asegurar que los módulos fueran adecuadamente modificados para satisfacer las necesidades de cada paciente. La evaluación de los Rayos - X del paciente se convirtió en un importante componente de tal personalización. Los clínicos pudieron visualizar la localización de vértebras individuales y utilizar la información para determinar donde se podrían aplicar fuerzas correctoras. Cojines personalizados podían entonces ser aplicados en el interior del módulo genérico, aplicando las presiones deseadas a la columna. Esta placa de Rayos - X, basada en esta "reproducción fotográfica", se convirtió en parte integral de la corrección moderna de la escoliosis.

Los signos radiológicos obtenidos de los Rayos - X del paciente son ciertamente invaluables. La medida y severidad de cada curva, la cantidad de rotación de la columna, y el grado en el cual la cabeza y la pelvis están alineadas, puede ser observado. Además, aspectos de cada placa de Rayos - X ayudan a los médicos tratantes a determinar la madurez esquelética de cada paciente, influenciando cuanto tiempo necesita ser utilizado el aparato.

En realidad, mucha información puede ser derivada de los Rayos - X, que una instalación competente de fabricación central puede elaborar un razonable aparato con seleccionadas medidas antropométricas y apropiadas radiografías, aun sin ver realmente al paciente.

Desafortunadamente, esto ha creado la peligrosa percepción, que mediante el suministro de medidas exactas y una copia de una placa de Rayos - X, un ortesista está proporcionando atención clínica. Tal posición es ciertamente un flaco servicio a los pacientes quienes están siendo tratados.

Tan valiosos como son los Rayos - X, ellos solo representan el alineamiento del paciente en un determinado instante en el tiempo. Mientras ciertos elementos indudablemente permanecen constantes, otros están propensos a cambiar. Por ejemplo, un técnico radiólogo bien intencionado, quien está viendo a un paciente con escoliosis con una descompensación extrema a un lado, probablemente animará al paciente para "pararse erecto" o "enderezarse" para obtener la mejor imagen para el médico que refirió al paciente. Puede el paciente complacer la petición y "enderezarse" activamente, y así los Rayos - X difícilmente representarán el balance diario del paciente o las fuerzas que están actuando para deformar adicionalmente a la columna. Y lo que es más, una ortesis construida con estos errores no podrá proveer una corrección adecuada.

En la búsqueda de aprovechar ventaja de cualquier tecnología que pueda mejorar las eficiencias con las cuales los pacientes pueden ser tratados, los clínicos no deben perder de vista su papel dentro del proceso. Su obligación es tratar al paciente, no los Rayos - X. Para hacerlo se requiere de una cuidadosa evaluación de diversos signos clínicos, previo a cualquier examen de una placa de Rayos - X, y asimilar los descubrimientos dentro de los planes de tratamiento.

Uno de los primeros signos clínicos que observar, es el balance del paciente. Simplemente establezca, ¿donde está la cabeza del paciente en relación a su pelvis? ¿Está desviada a un lado o a otro? ¿Está relativamente anterior o posterior? Tales descubrimientos frecuentemente pueden ser corroborados mediante descubrimientos con Rayos - X, pero la evaluación clínica, con el paciente parado delante del practicante, es la evaluación más confiable.

La relativa simetría del paciente también debe ser observada. ¿Está la pelvis nivelada, o existe una discrepancia en el largo de las piernas? Cuando el paciente asume una típica posición de pie, ¿existe cualquier oblicuidad de la pelvis? ¿Existe una pronunciada joroba costal o en escápula que indique rotación? ¿Están los hombros nivelados, o está uno más elevado que otro? Una vez más, una exacta evaluación en tiempo real es más confiable que la instantánea ofrecida mediante los Rayos - X.

¿Cuan flexible es el paciente? Sin una placa de Rayos - X de la columna doblada lateralmente, no existe respuesta radiológica a esta pregunta. Cuando está disponible tal placa de Rayos - X, nos proporciona una respuesta sin especificar la pregunta, ¿es la flexibilidad mostrada activa o pasiva? Sin embargo, la manipulación clínica puede informar al clínico de la flexibilidad pasiva o activa del paciente, tanto en plano frontal como sagital. Tal información es vital en medir la efectividad de su tratamiento.

No es hasta que tales evaluaciones clínicas sean realizadas y sus resultados considerados, que un plan de tratamiento verdaderamente en conjunto puede ser desarrollado.

Una vez que el plan ha sido desarrollado e iniciado con la adaptación de una ortesis, el papel del clínico continúa. Muchos elementos de una intervención exitosa pueden ser evaluados razonablemente, previamente a la evaluación en Rayos - X del aparato. Tanto simetría y balance pueden ser observados dentro del cuarto de adaptación. Manipulación clínica puede proporcionar una indicación hasta que grado la ortesis ha proporcionado la máxima corrección para un paciente determinado. Mientras estos diversos elementos pueden y deben ser radiológicamente confirmados, ellos pueden ser monitoreados muy bien, antes de que la placa de Rayos - X sea tomada.

Óptimamente la atención del paciente requiere el uso de cualquier herramienta clínica disponible. Mientras los avances tecnológicos y fabricación central son tanto eficientes como benéficos, la importancia de una observación especializada, evaluación clínica y consideración individual nunca debe ser pasada por alto.

Traducción al Español.
Alberto E. Castillo Moreno O. P.
Ciudad de México.
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